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1816: El año sin verano - Cómo un volcán cambió el mundo

2 de enero de 2026 • Por Equipo MagmaWorld

Fue un año en el que el sol no brilló. Un año en el que los pájaros se congelaron en pleno vuelo y cayeron de los árboles. Un año en el que nevó en julio en Nueva Inglaterra y en el que la gente en Europa comió hierba para sobrevivir.

El año fue 1816, y se conoció como “El año sin verano”, “Mil ochocientos y helado a muerte” y “El año de la pobreza”.

La causa de esta miseria global no fue una guerra ni una plaga. Fue una montaña al otro lado del mundo, de cuya existencia casi nadie sabía entonces: el Tambora.

El Estallido: Tambora, abril de 1815

En la isla de Sumbawa, en la actual Indonesia, se alzaba un poderoso volcán. El 10 de abril de 1815, el Tambora explotó.

  • La Magnitud: Fue la mayor erupción de la historia humana documentada. Tuvo un Índice de Explosividad Volcánica (VEI) de 7. Fue diez veces más fuerte que el Krakatoa (1883) y cien veces más fuerte que el Monte Santa Helena (1980).
  • La Muerte: Inmediatamente murieron unas 12.000 personas por flujos piroclásticos y tsunamis. Pero eso fue solo el comienzo. La montaña, que una vez tuvo 4.300 metros de altura, se redujo a 2.850 metros.
  • La Inyección: El volcán arrojó aproximadamente 150 kilómetros cúbicos de roca y ceniza al aire. Sin embargo, mucho más importante fue el dióxido de azufre ($SO_2$). Unas 55 millones de toneladas llegaron a la estratosfera.

El Mecanismo: Un velo global

¿Cómo puede un volcán en los trópicos causar nieve en Nueva York?

  1. La Estratosfera: Cuando la ceniza y el gas son lanzados lo suficientemente alto (más de 10-15 km), llegan a la estratosfera. Allí no hay lluvia para lavarlos.
  2. La Niebla de Aerosol: El $SO_2$ reaccionó con el vapor de agua para formar aerosoles de ácido sulfúrico. Estas diminutas gotas se distribuyeron por todo el mundo en cuestión de meses.
  3. La Reflexión: Estos aerosoles actuaron como un espejo gigante. Reflejaron parte de la luz solar de vuelta al espacio. La Tierra se enfrió en un promedio global de aproximadamente 0,4–0,7 °C. Suena a poco, pero fue suficiente para desequilibrar por completo el sistema climático mundial.

Las Consecuencias: Un mundo en caos (1816)

El año 1816 estuvo marcado por anomalías climáticas extremas.

América del Norte

En los EE. UU., el año se conoce como “Eighteen Hundred and Froze to Death” (Mil ochocientos y helado a muerte).

  • La nieve de verano: En junio, cayeron 15 cm de nieve en Nueva York y Maine. Los lagos se congelaron. Los granjeros que habían esquilado sus ovejas perdieron sus rebaños por el frío.
  • Fallo de cosecha: Las heladas en julio y agosto mataron el maíz. Los precios del grano se multiplicaron por diez. Esto desencadenó la primera gran ola migratoria desde Nueva Inglaterra hacia el Medio Oeste (Ohio, Indiana), ya que los agricultores abandonaron sus tierras estériles.

Europa

Europa aún sufría las secuelas de las Guerras Napoleónicas, que acababan de terminar en 1815 (Waterloo). El volcán golpeó a un continente que ya estaba de rodillas.

  • La lluvia interminable: En Europa no nevó, pero cayó una lluvia fría e incesante. En Suiza llovió 130 de los 183 días de verano. Los ríos se desbordaron. Las patatas se pudrieron en el suelo, el trigo no creció.
  • La última gran hambruna: Se produjo la peor hambruna del siglo XIX. En Suiza y Alemania, la gente comía pan de aserrín, gatos y hierba. En Irlanda estalló el tifus, ya que la población debilitada era vulnerable, un presagio de la Gran Hambruna de la Patata que vendría décadas después.
  • Disturbios sociales: En Francia e Inglaterra estallaron disturbios por el pan. La gente saqueó panaderías y graneros bajo el lema “Pan o Sangre”.

Asia

Asia tampoco se salvó.

  • El Monzón: El enfriamiento debilitó el monzón de verano. En la India, la lluvia no llegó, lo que provocó sequías. Luego, la lluvia llegó demasiado tarde y demasiado fuerte, causando inundaciones.
  • Cólera: Esta perturbación ecológica en el delta del Ganges hizo mutar una nueva y mortal bacteria: Vibrio cholerae. Comenzó la primera pandemia mundial de cólera, que se extendió a Moscú y Nueva York en las décadas siguientes y mató a millones. Todo comenzó con un volcán.

El legado cultural: Monstruos y Máquinas

Curiosamente, le debemos al Tambora algunos de nuestros íconos culturales e inventos más famosos.

El nacimiento de los monstruos

En junio de 1816, un grupo de jóvenes intelectuales británicos estaba de vacaciones en el lago de Ginebra, en Suiza. Entre ellos estaban el poeta Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y su prometida de 18 años, Mary Godwin (más tarde Shelley).

  • El clima: El clima era atroz. Tormentas, lluvia y oscuridad los mantuvieron atrapados en la casa de Villa Diodati durante días.
  • El concurso: Para matar el aburrimiento, Lord Byron propuso que cada uno escribiera una historia de fantasmas.
  • Frankenstein: Inspirada por la atmósfera sombría y las conversaciones sobre el galvanismo (reanimación por electricidad), Mary Shelley tuvo una pesadilla sobre un estudiante arrodillado ante un ser artificial. Ella escribió Frankenstein.
  • El Vampiro: El médico personal de Byron, John Polidori, escribió una historia sobre un chupasangre aristocrático, El Vampiro. Este fue el precursor del Drácula de Bram Stoker. Sin el Tambora, quizás hoy no existirían ni Frankenstein ni el mito moderno del vampiro.

Los colores de Turner

El pintor británico J.M.W. Turner es famoso por sus espectaculares puestas de sol de color amarillo brillante y rojo. Los científicos creen que estos colores no eran solo estilo, sino realidad. Los aerosoles volcánicos en la atmósfera dispersaron la luz y crearon colores de cielo extremadamente vívidos en todo el mundo durante años, que Turner capturó en obras como El Canal de Chichester.

La invención de la bicicleta

En Alemania, la avena era tan cara que la gente sacrificaba sus caballos o los dejaba morir de hambre. Hubo una escasez masiva de transporte.

  • La máquina de correr: El inventor Karl von Drais buscó una alternativa al caballo. En 1817 presentó su “Draisine” (máquina de correr): dos ruedas una detrás de la otra, que se impulsaban con los pies. Fue el antepasado de la bicicleta moderna. Indirectamente, le debemos la bicicleta a un volcán en Indonesia.

Conclusión: El mundo frágil

El “Año sin verano” es una advertencia contundente. Vivimos en un mundo globalizado, pero no somos los primeros en estar conectados globalmente. Ya en 1816, un evento geológico en un lado del mundo (Indonesia) pudo trastornar por completo la economía, la salud y la cultura en el otro lado (Europa, América).

Nos muestra cuán sensible es nuestro clima. Un enfriamiento de menos de 1 grado Celsius fue suficiente para desencadenar hambrunas y desestabilizar imperios. Hoy, mientras enfrentamos un cambio climático en la dirección opuesta, deberíamos recordar el Tambora: el clima no es ruido de fondo; es el escenario en el que se encuentra nuestra civilización, y ese escenario puede temblar.