Vivir con volcanes: Adaptación, riesgo y resiliencia
¿Por qué alguien viviría cerca de un volcán? Es una pregunta que a menudo se hacen quienes viven en regiones geológicamente estables. ¿Por qué construir una casa a la sombra de una bomba de relojería? ¿Por qué plantar cultivos en una montaña que podría enterrarlos en cenizas mañana?
La respuesta es compleja. Para algunos, es la pobreza y la falta de opciones. Para otros, es la conexión ancestral. Pero para millones, el volcán no es solo una amenaza; es un proveedor. En todo el mundo, las comunidades han desarrollado formas ingeniosas de convertir la amenaza del vulcanismo en un recurso, utilizando el fuego bajo sus pies para construir sociedades prósperas. “Vivir con volcanes” no se trata solo de supervivencia; se trata de adaptación.
1. El poder del vapor: Energía geotérmica
El beneficio más directo de vivir en un volcán es la energía. El calor de la Tierra es una batería infinita y libre de carbono.
El modelo islandés
Islandia es el ejemplo perfecto de esto.
- Calefacción: El 90% de los hogares islandeses se calientan con agua geotérmica bombeada directamente del suelo. La capital, Reikiavik (“Bahía Humeante”), es notablemente libre de humo porque casi no quema combustibles fósiles para calentarse.
- Electricidad: El país genera el 25% de su electricidad a partir de vapor geotérmico.
- Infraestructura: Incluso calientan sus aceras en invierno para mantenerlas libres de nieve y operan invernaderos masivos para cultivar tomates y plátanos cerca del Círculo Polar Ártico. La famosa Laguna Azul es en realidad el agua residual de la planta de energía geotérmica de Svartsengi.
Potencial global
No es solo Islandia.
- Kenia: La planta geotérmica de Olkaria en el Valle del Rift proporciona casi la mitad de la electricidad de Kenia.
- EE. UU.: The Geysers en California es el campo geotérmico más grande del mundo.
- El Riesgo: Perforar en un volcán es ingeniería de alto riesgo. En 2006, un proyecto de perforación en Basilea, Suiza, provocó terremotos accidentalmente y fue cerrado. En 2018, los flujos de lava de Kilauea en Hawái casi invadieron la planta geotérmica de Puna, obligando a los trabajadores a tapar pozos de alta presión en una carrera contra el tiempo.
2. Arquitectura volcánica: Construyendo para la explosión
¿Cómo se construye una casa que pueda sobrevivir a una erupción? En las zonas volcánicas, los códigos de construcción se escriben con sangre.
Carga de ceniza
La ceniza volcánica es pesada. La ceniza seca es diez veces más pesada que la nieve fresca. La ceniza húmeda (mezclada con lluvia) es como hormigón líquido.
- Kagoshima, Japón: Esta ciudad se encuentra al otro lado de la bahía de Sakurajima, que entra en erupción cientos de veces al año. Las casas aquí se construyen con techos muy inclinados para arrojar la ceniza. Los canalones son de gran tamaño o se eliminan por completo para evitar obstrucciones.
- Los Materiales: Se prefieren los techos de metal sobre las tejas, que pueden atrapar ceniza y romperse bajo el peso.
El enfoque del búnker
En Filipinas, las comunidades cercanas a Mayon y Pinatubo enfrentan la doble amenaza de erupciones y tifones.
- Lahares: El mayor peligro es a menudo el flujo de lodo posterior a la erupción (lahar). Las casas se construyen sobre pilotes o zócalos de hormigón elevados para permitir que el lodo fluya por debajo.
- Habitaciones seguras: Muchas escuelas y centros comunitarios están construidos como búnkeres de hormigón armado para servir como centros de evacuación, capaces de resistir la caída de rocas (balística).
Adaptación histórica
- Casas de césped islandesas: Históricamente, los islandeses construían casas de césped semi-subterráneas. Aunque principalmente para el aislamiento, las gruesas capas de tierra y hierba proporcionaron una protección significativa contra la caída de tefra y los gases tóxicos durante erupciones como los incendios de Laki de 1783.
3. Presas Sabo: Domando el lodo
En Japón e Indonesia, la guerra de los ingenieros es contra la gravedad.
- El Problema: Las erupciones dejan millones de toneladas de roca suelta en la montaña. Cuando llegan las lluvias, estos escombros crean torrentes parecidos al hormigón que destruyen puentes y entierran ciudades.
- La Solución: Presas Sabo (presas de control de sedimentos). Estas son estructuras masivas de hormigón construidas en lo alto de los barrancos volcánicos.
- Cómo funcionan: A diferencia de las presas de agua, no son paredes sólidas. A menudo son presas de hendidura o rejillas de acero diseñadas para dejar pasar el agua pero atrapar las rocas masivas y los troncos. Esto “desbasta” el lahar, eliminando los proyectiles letales y ralentizando la energía del flujo antes de que golpee la ciudad de abajo.
- Planificación: Los planificadores urbanos también utilizan “zonas de sacrificio”: parques o campos de golf a lo largo de las riberas de los ríos que están diseñados para inundarse, salvando los distritos comerciales.
4. Agricultura: El Super-Suelo
Comemos volcanes. Es un simple hecho de la geología que el suelo volcánico (Andisol) es el más fértil de la Tierra.
- Los Nutrientes: El magma es roca fresca, rica en minerales como potasio, fósforo y calcio que aún no han sido lixiviados por la lluvia. La ceniza actúa como un fertilizante natural.
- Italia: El famoso tomate San Marzano, esencial para la salsa de pizza napolitana, crece mejor en el suelo volcánico del Monte Vesubio. La ceniza porosa mejora el drenaje y retiene el calor, extendiendo la temporada de crecimiento.
- Café: El “Cinturón del Café” se superpone significativamente con el Cinturón de Fuego. Desde las Montañas Azules de Jamaica hasta las tierras altas de Colombia y Sumatra, los mejores granos de café crecen en laderas volcánicas.
- La Compensación: Los agricultores conocen el riesgo. En Indonesia, las aldeas se arrastran cada vez más alto por las laderas de Merapi para acceder a este suelo. Aceptan la apuesta: una cosecha que alimenta a su familia durante un año vale el riesgo de una erupción que podría ocurrir una vez en una generación.
5. Sistemas de alerta temprana: El factor humano
La tecnología es inútil si la gente no confía en ella. Las adaptaciones más exitosas son sociales, no solo tecnológicas.
Los “Vigías” de Ecuador
Cuando el volcán Tungurahua despertó en 1999, la relación entre científicos y lugareños era tensa.
- La Innovación: Los científicos crearon una red de “vigías”: agricultores locales que viven en el volcán. Se les dieron radios y capacitación básica.
- El circuito de retroalimentación: Los agricultores informaron observaciones visuales (vapor, ruido, ceniza) al observatorio. A cambio, los científicos compartieron datos sísmicos directamente con los agricultores.
- El Resultado: Esto generó confianza mutua. Cuando llegó la gran erupción en 2006, los vigías coordinaron la evacuación de sus propias aldeas. Se salvaron miles de vidas porque la advertencia provino de un vecino, no de un extraño con bata de laboratorio.
La sirena y el SMS
- Nueva Zelanda: En el monte Ruapehu, una popular estación de esquí se encuentra en el camino de posibles lahares. Los valles están equipados con sensores acústicos. Si se detecta un lahar, las sirenas suenan en los campos de esquí, dando a los esquiadores solo unos minutos para trepar a las crestas designadas de terreno alto.
- Transmisiones celulares: En Islandia, Japón y ahora en la UE, el teléfono en su bolsillo es un dispositivo que salva vidas. Las autoridades pueden geocercar un área y enviar una alerta estridente a todos los teléfonos dentro de la zona de peligro, evitando las redes de voz congestionadas.
6. Turismo: La espada de doble filo
Para muchas regiones, el volcán es el empleador.
- Volcano Boarding: En Nicaragua (Cerro Negro), los lugareños crearon una industria próspera donde los turistas usan monos y se deslizan por las laderas de ceniza negra en tablas de madera contrachapada.
- La Economía: En Guatemala (Pacaya) e Indonesia (Bromo), pueblos enteros trabajan como guías, cuidadores de caballos o conductores de jeep. El volcán proporciona dinero en efectivo en una economía de subsistencia.
- El Dilema: Esta dependencia económica crea un conflicto peligroso. Cerrar un parque nacional debido a “inquietud” mata los ingresos locales. Esto puede presionar a las autoridades para que mantengan los sitios abiertos demasiado tiempo, como se vio en la trágica erupción de 2019 en Whakaari/White Island en Nueva Zelanda, donde los turistas estaban en el borde del cráter cuando estalló.
Conclusión
Vivir con volcanes es un baile dinámico. Requiere vigilancia constante, infraestructura robusta y un profundo respeto por la escala de tiempo geológica. No podemos conquistar el volcán. No podemos detener la lava. Pero a través de la ciencia, la ingeniería y la resiliencia social, podemos labrarnos una existencia próspera en sus flancos. Podemos usar su calor, comer su generosidad y maravillarnos de su belleza, al menos hasta que la montaña decida que es hora de recuperarlo todo.